Es una de las combinaciones más tranquilas del modelo, y el motivo se pasa por alto con facilidad. En las medidas que producen calor los dos apenas difieren: ninguno prende rápido, los dos vuelven pronto a su estado normal y toleran de forma parecida el ruido y la interrupción. Las casas así son silenciosas y las discusiones, cortas.
El roce está en otro sitio, en cómo se pasa una semana. Uno recarga entre la gente y llama descanso a una tarde llena; el otro recarga a solas y llama trabajo a esa misma tarde. Ninguno de los dos es difícil. Sin nombrarlo, salen dos personas convencidas cada una de que solo ella cede.