El personaje colérico del elemento fuego
Fuego

El temperamento colérico es empuje, no enfado

El colérico es la esquina de fuego de los 4 temperamentos: mucha actividad apuntada a un resultado y una reacción que llega ya a plena fuerza y tarda en bajar. Aquí está el retrato completo, lo que cuesta y de dónde viene su fama de mal genio.

  • Elemento: fuego
  • Actividad alta, reacción fuerte
  • Lidera en tres de los trece perfiles
Mide tu propia fórmula
Una fórmula colérica típica
28
Sanguíneo
Aire
46
Colérico
Fuego
10
Flemático
Agua
16
Melancólico
Tierra

Este es el perfil típico del tipo, calculado por el mismo motor que puntúa un resultado real. Incluso una persona muy colérica lleva una parte de los otros tres temperamentos.

Qué significa de verdad la palabra colérico

Fuera de este tema la palabra sobrevive casi solo como insulto, y por eso existe la búsqueda «el temperamento colérico es malo». Como temperamento nombra algo sin veredicto dentro: actividad alta apuntada a un resultado, más una reacción que arranca ya a plena fuerza en lugar de ir calentando. El enfado es una de las cosas que pueden salir de ahí. La decisión es otra, y es la más frecuente.

El nombre tiene unos dos mil años y viene de la bilis amarilla, uno de los cuatro humores con los que los médicos antiguos explicaban el carácter. Ese humor se fue de la medicina hace mucho. Lo que quedó es la observación: hay personas que actúan antes de que la situación sea cómoda y sostienen su puntería mientras la presión sigue encima, y eso es lo que miden ocho escalas.

Cómo es una persona colérica

Lo primero que se nota es que la decisión ya está tomada. Mientras la sala sigue recogiendo opiniones, un colérico ha elegido dirección y está mirando quién se apunta. Equivocarse es un coste que este tipo acepta sin problema; quedarse quieto no lo es.

Lo segundo es hacia dónde apunta la energía. No hacia la gente, como la apunta un sanguíneo, ni hacia dentro, como hace un melancólico, sino hacia el resultado. La gente importa dentro del marco de la tarea: quién puede hacer qué, quién bloquea, a quién hay que decirle algo con claridad. Ese foco es la razón de que los coléricos acaben al mando de cosas para las que nadie los nombró.

Lo tercero es la duración de la reacción. Arranca a todo volumen y luego tarda de verdad en bajar. Una hora después de una conversación dura un colérico sigue dentro, repasando argumentos y con ganas de terminar el punto. Esa es la parte que se lee como mal genio, y es también la que le mantiene trabajando en algo mucho después de que el entusiasmo de la sala se haya ido.

Un día colérico

  1. MañanaDos decisiones antes de que el día empiece oficialmente. Ninguna necesitó una reunión.
  2. MediodíaAlgo está bloqueado. Se empuja, y ese empujón le cuesta algo de comodidad a otra persona.
  3. TardeEl trabajo está hecho y la discusión del mediodía no. Se está repasando con mejores frases.
  4. Al día siguienteEl punto queda cerrado, limpio y breve. La otra parte daba por hecho que se había acabado.

¿Esto se parece a ti?

Cinco frases que separan al colérico de los dos tipos con los que más se confunde: el sanguíneo, que también va rápido, y el melancólico, que también sostiene una reacción mucho tiempo. No se guarda nada, las respuestas se quedan en esta pestaña.

01Cojo el mando cuando no lo coge nadie, y me parece normal y no valiente

Nada que verExacto

02Esperar una decisión me cuesta más que tomar la equivocada

Nada que verExacto

03Respondo antes de que termine la pregunta, y suelo acertar

Nada que verExacto

04Una discusión sin cerrar se me queda dentro horas después de acabar

Nada que verExacto

05Las explicaciones lentas de cosas que ya entiendo me cansan físicamente

Nada que verExacto

Fortalezas del colérico

Cuatro cosas que este temperamento hace mejor que los otros tres. Cada una tiene un precio, y el precio está en el bloque siguiente con el mismo número.

  • 01

    Decide mientras los demás sopesan

    Una decisión tomada con información parcial y corregida después gana a una decisión perfecta tomada demasiado tarde. Los coléricos viven de ese cambio, y en la mayoría de las situaciones el cambio sale a cuenta.

  • 02

    Mueve lo atascado

    Donde un proyecto se ha parado en silencio y todos están siendo educados, esta es la persona que lo nombra y empuja. Incómodo, y normalmente la razón de que la cosa acabe saliendo.

  • 03

    Sostiene la meta bajo presión

    La presión estrecha a este tipo en lugar de dispersarlo. Cuando las condiciones empeoran, un colérico suele volverse más enfocado y no menos, y eso escasea.

  • 04

    Dice lo que hay

    Aquí las malas noticias llegan directas y pronto. Escuece, y es mucho más útil que la versión que todos los demás estaban preparando para suavizar durante otra semana.

Debilidades y lo que cuesta cada una

Los mismos cuatro números de arriba. Aquí una debilidad es el precio de la fuerza que le toca, no un defecto aparte pegado a la persona.

  • 01

    La velocidad se lee como presión

    Lo que por dentro es ritmo normal, por fuera es que te metan prisa. La gente que necesita pensar más empieza a asentir en lugar de pensar, y la calidad de la sala baja.

  • 02

    Empujar cuesta relaciones

    La misma fuerza que desatasca un proyecto se aplica a las personas que son el obstáculo. Después el proyecto avanza y alguien ha dejado de hablarte en silencio.

  • 03

    El foco se convierte en terquedad

    Sostener la meta bajo presión es una fuerza justo hasta el momento en que la meta es la equivocada. Este tipo es el último en darse cuenta de que cambió.

  • 04

    Hablar claro aterriza como desprecio

    La brevedad sin calor se lee como desdén, sobre todo por escrito. El contenido era exacto y el mensaje que llegó iba sobre lo que vale la persona.

Cómo se ve el tipo colérico en ocho escalas

Los cuatro nombres están encima del modelo. Debajo hay ocho escalas, y lo que se mide son las escalas. Esta es la banda en la que suele caer un resultado colérico.

centro de la escalaEnergíaReposadoIncansableSociabilidadIndependienteSociableRitmoPausadoVelozFlexibilidadConstanteAdaptableReactividadImperturbableExpresivoRecuperaciónProfundoResilienteSensibilidadResistente al ruidoPerceptivoPersistenciaVersátilTenaz
Banda típica de este tipo
  • EnergíaLa más alta de las ocho: un día parado cuesta más energía que uno cargado
  • SociabilidadPor encima del centro: la gente entra alrededor de una tarea, no por el contacto en sí
  • RitmoAlto: las decisiones, el habla y los cambios van rápido
  • FlexibilidadAlrededor del centro: los planes cambian con facilidad, la meta de detrás no
  • ReactividadAlta: la reacción llega a plena fuerza y sin calentamiento
  • RecuperaciónPor debajo del centro: bajar lleva horas, y esta es la parte que se malinterpreta
  • SensibilidadPor encima del centro: las interrupciones y la lentitud se notan como irritación física
  • PersistenciaAlta: el esfuerzo aguanta mucho después de que el interés se haya acabado

Esta es la banda típica del tipo en nuestro modelo, no una norma de población y no tu resultado. Las normas de verdad necesitan datos publicados, todavía no los tenemos y fingir lo contrario sería deshonesto.

Un colérico en el trabajo

El temperamento no elige un oficio, elige un entorno cómodo. Un colérico trabaja mejor donde se permite decidir, donde el resultado se puede medir y donde la distancia entre decidir algo y hacerlo es corta. El requisito no es el cargo. Es el permiso para actuar.

El fallo clásico no es el choque con un jefe, es un sistema donde cada paso necesita tres aprobaciones. Con ese montaje el tipo gasta toda su energía en el proceso en lugar de en la tarea, y la irritación que viene después se lee como un problema de carácter cuando es un problema de diseño.

Dónde va fácil

  • Responsabilidad clara: este resultado es mío y lo entrego yo
  • Plazos que significan algo y un resultado que se puede comprobar
  • Trabajo de crisis, lanzamientos, cualquier cosa que va mal y hay que enderezar
  • Compañeros que discuten de frente en lugar de asentir y frenar

Dónde raspa

  • Cadenas de aprobación sin nadie que responda al final
  • Reuniones que repiten una decisión ya tomada
  • Trabajo cuya calidad nadie puede medir
  • Puestos donde la habilidad principal es esperar con paciencia

De un temperamento no se sigue una profesión. Dos personas con la misma fórmula hacen el mismo trabajo de forma distinta y las dos pueden hacerlo bien. Lo que sí se sigue es qué partes del trabajo van a costar más energía de la que parece.

En pareja y en la conversación

Con un colérico es más fácil estar cerca de lo que sugiere el tópico, con una condición: que la otra persona diga las cosas con claridad. Aquí las indirectas no se leen, se pierden, y perderlas es honesto y no desdeñoso. Lo que parece falta de sensibilidad muchas veces es un mensaje que nunca llegó.

En el conflicto este tipo sube pronto y cierra tarde. La subida es alta, la recuperación es lenta, y las dos mitades suelen ir sobre el asunto y no sobre la persona. El daño que dura viene de las frases dichas a toda velocidad en los dos primeros minutos, y esa es justo la parte que se puede entrenar.

Si vives o trabajas con un colérico

  1. 01Di lo que quieres directamente. Insinuar se lee como no tener objeción.
  2. 02Discrepa en el momento y no después. Una objeción tardía a este tipo le suena a sabotaje.
  3. 03Da un motivo y un plazo. Los dos se respetan aquí y ninguno se negocia en abstracto.
  4. 04Deja que la reacción baje antes de seguir. Veinte minutos cambian la conversación más que cualquier argumento.

Un colérico bajo presión

La respuesta por defecto es actuar: coger el control, recortar el alcance, apretar más, arreglarlo ya. Funciona lo bastante a menudo como para volverse costumbre, y por eso este es el tipo que quieres cuando algo está de verdad ardiendo.

La manera de fallar aparece cuando sobre la situación no se puede actuar. Entonces esa misma energía se va a la hostilidad, a trabajar de noche, a decidir cosas que hoy no había que decidir. La señal no son los gritos: es alguien que no puede parar de trabajar y está enfadado con quien intenta ayudar.

Qué ayuda

  • Carga física primero, antes de cualquier conversación
  • Una cosa que sí se pueda controlar, nombrada y hecha hoy
  • Alguien que le devuelva la discusión sin achantarse
  • Una hora fija de cierre del día, puesta por otra persona si hace falta

Este test es una herramienta de autoconocimiento, no un diagnóstico médico ni psicológico.

Qué hacer con esto

El temperamento no se cambia por otro, y ninguna página honesta se ofrecerá a cambiarlo. Lo que sí cambia es cómo se gasta, y cuatro cosas mueven el resultado más que el resto.

  1. 01

    Recupera los dos primeros minutos

    Casi todo el daño duradero pasa al principio de una reacción. Esperar a que baje el volumen antes de responder no cuesta nada y cambia el desenlace más que cualquier otra cosa de esta lista.

  2. 02

    Pregunta antes de empujar

    Una sola pregunta sobre por qué la cosa está parada suele encontrar un motivo que no tenías. El empujón funciona mejor después, y te cuesta una relación menos.

  3. 03

    Ponte una regla para cambiar de idea

    Decide de antemano qué prueba te haría soltar la meta. Sin esa regla, aguantar bajo presión no se distingue de estar equivocado durante más tiempo.

  4. 04

    Añade la frase que suaviza

    No más palabras: una frase, sobre lo que valoras de la persona o del trabajo. La franqueza sin ella se lee como desprecio y el contenido se pierde.

Colérico puro y las mezclas donde lidera

Llamaperfil colérico puro

Un tipo puro no es el desenlace por defecto. En este modelo un temperamento cuenta como puro solo cuando saca al siguiente al menos catorce puntos, que es una distancia real y no un artefacto de redondeo. La mayoría de quienes se reconozcan aquí saldrán como mezcla con un segundo temperamento cerca.

El colérico lidera en tres de los trece perfiles: solo, con sanguíneo segundo y con melancólico segundo. El segundo nombre cambia mucho el cuadro. Templado por el aire, el empuje reúne gente alrededor; asentado en la tierra, se convierte en un oficio exigente y paciente.

Dos mezclas donde lidera el colérico

  • Empuje que se lleva a la gente consigo en lugar de por delante. La presión es real y es cálida.

  • Fuerza más exactitud. La combinación más exigente del modelo, con los demás y consigo misma.

Una combinación no sale nunca: colérico con flemático. Están en esquinas opuestas de los dos ejes, así que lidere quien lidere, el otro queda desplazado al último lugar. Cuando alguien se reconoce en los dos, normalmente pasa otra cosa, y hay una página sobre exactamente eso.

Cuatro cosas que la gente entiende mal sobre los coléricos

  • Un colérico es una persona enfadada.

    El enfado es una salida posible de una reacción rápida y fuerte. La decisión, la urgencia y el aguante salen del mismo rasgo, y en una jornada de trabajo son mucho más frecuentes.

  • El colérico es el mal temperamento.

    Cada tipo es un conjunto de fuerzas con sus costes. A este se le juzga más duro porque sus costes se ven en público, mientras que un retraso flemático o un silencio melancólico no.

  • Los coléricos son líderes natos.

    Cogen el mando con facilidad, que es otra afirmación. Liderar bien pide paciencia con el ritmo de los demás, y esa es justo la parte que este temperamento tiene que aprender a propósito.

  • A los coléricos no les importa lo que sienten los demás.

    Normalmente se pierden las indirectas en lugar de ignorarlas. Dicho con claridad, lo mismo llega y se actúa sobre ello, muchas veces más rápido que con cualquier otro tipo.

Los otros tres tipos

Una línea cada uno, con la página que lo cubre entero. La comparación de los cuatro en una tabla vive en la página principal.

  • Sanguíneo

    SanguíneoAire

    La misma velocidad, apuntada a la gente y no a un resultado, y suelta mucho antes.

    Sanguíneo
  • Flemático

    FlemáticoAgua

    La esquina opuesta: un paso parejo que sobrevive a la presión en lugar de salirle al encuentro.

    Flemático
  • Melancólico

    MelancólicoTierra

    La misma reacción larga, sin el empuje: hondura, detalle y un listón alto vueltos hacia dentro.

    Melancólico

Preguntas que hace la gente sobre el tipo colérico

01

¿El temperamento colérico es malo?

No, y la pregunta viene de la palabra y no del tipo. Colérico nombra actividad alta apuntada a una meta más una reacción fuerte que baja despacio. Eso produce decisión, urgencia y aguante con la misma facilidad con que produce una respuesta cortante. Todos los temperamentos tienen costes; este los paga en público, y por eso se le juzga más duro.

02

¿Cómo es una persona colérica?

Decidida, directa y rápida, con la energía apuntada a resultados y no al contacto. Coge el mando sin que se lo pidan, dice pronto lo que hay y se queda dentro de una discusión horas después de que termine. Bajo presión se vuelve más estrecha y enfocada en lugar de dispersarse.

03

¿Cuáles son las debilidades del colérico?

Cuatro, cada una el precio de una fuerza: velocidad que a los demás les llega como presión, fuerza aplicada a las personas que estorban, foco que sostiene una meta pasado el punto en que dejó de ser la correcta y franqueza que se lee como desprecio. Ninguna se arregla pidiéndole que se calme.

04

¿Cómo distingo colérico de sanguíneo?

Los dos van rápido, así que la velocidad no los separa. Mira la recuperación. Un sanguíneo vuelve a la normalidad en horas y pocas veces sostiene el hilo; un colérico conserva la meta, sigue apretando y baja despacio. En el modelo esa diferencia está en el eje de estabilidad y no en el de actividad.

05

¿Puede cambiar el temperamento colérico?

El núcleo es estable y la expresión no. Lo que sí puede cambiar son los dos primeros minutos de una reacción, que es donde pasa casi todo el daño, y la costumbre de preguntar antes de empujar. Repetir el test al cabo de un año enseña qué parte se movió de verdad.

Averigua cuánto colérico llevas de verdad

166 frases, de 15 a 20 minutos y sin cuenta. Te llevas cuatro partes que suman 100, las ocho escalas con el centro marcado y un retrato escrito del perfil en el que caes.

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